29/2/16

Soneto del divino amor

 
Amor es éste que por ti me abrasa;
amor es éste que hacia ti me impele;
amor es éste que de amor se duele
en amado dolor que nunca pasa.

Amor en éste que se da sin tasa,
como nunca en la vida darse suele;
amor que estoy temiendo que se vuele,
porque sin él la muerte fuera escasa.

Amor, y extraño amor, este amor mío,
silencioso y profundo como un río,
que corre interminable y caudaloso.

Amor que nada pide y nada espera;
amor que es como un lago sin ribera
bajo un cielo piadoso.

Autor: Alfredo Bufano
 
 
 
 
 
 


22/12/15

LA NIÑA Y EL VIENTO

 
 
La niña de lentos pasos
y de largos silencios,
tiene un romance,
se ha enamorado del solitario viento.

Su pelo sujeta y adorna con flores,
de gran variedad y diversos colores,
porque sabe que el viento,
con suavidad despeinara
y aspirara sus olores.

La niña con mil sueños diversos,
habla a cada momento, con el solitario,
con el invisible viento.

La niña de lentos pasos, mirada tierna
y largos silencios, se pierde sola en el bosque,
mientras en derredor suyo,
la cuida, la acaricia, la envuelve,
le susurra te quiero,
el enamorado viento.


Autor: Gabriel Dávila Morales
 
 
 


10/12/15

ELEGIA A DOÑA JUANA LA LOCA

 
 
Princesa enamorada sin ser correspondida.
Clavel rojo en un valle profundo y desolado.
La tumba que te guarda rezuma tu tristeza
a través de los ojos que ha abierto sobre el mármol.

Eras una paloma con alma gigantesca
cuyo nido fue sangre del suelo castellano,
derramaste tu fuego sobre un cáliz de nieve
y al querer alentarlo tus alas se troncharon.

Soñabas que tu amor fuera como el infante
que te sigue sumiso recogiendo tu manto.
Y en vez de flores, versos y collares de perlas,
te dio la Muerte rosas marchitas en un ramo.

Tenías en el pecho la formidable aurora
de Isabel de Segura. Melibea. Tu canto,
como alondra que mira quebrarse el horizonte,
se torna de repente monótono y amargo.

Y tu grito estremece los cimientos de Burgos.
Y oprime la salmodia del coro cartujano.
Y choca con los ecos de las lentas campanas
perdiéndose en la sombra tembloroso y rasgado.

Tenías la pasión que da el cielo de España.
La pasión del puñal, de la ojera y el llanto.
¡Oh princesa divina de crepúsculo rojo,
con la rueca de hierro y de acero lo hilado!

Nunca tuviste el nido, ni el madrigal doliente,
ni el laúd juglaresco que solloza lejano.
Tu juglar fue un mancebo con escamas de plata
y un eco de trompeta su acento enamorado.

Y, sin embargo, estabas para el amor formada,
hecha para el suspiro, el mimo y el desmayo,
para llorar tristeza sobre el pecho querido
deshojando una rosa de olor entre los labios.

Para mirar la luna bordada sobre el río
y sentir la nostalgia que en sí lleva el rebaño
y mirar los eternos jardines de la sombra,
¡oh princesa morena que duermes bajo el mármol!

¿Tienes los ojos negros abiertos a la luz?
O se enredan serpientes a tus senos exhaustos...
¿Dónde fueron tus besos lanzados a los vientos?
¿Dónde fue la tristeza de tu amor desgraciado?

En el cofre de plomo, dentro de tu esqueleto,
tendrás el corazón partido en mil pedazos.
Y Granada te guarda como santa reliquia,
¡oh princesa morena que duermes bajo el mármol!

Eloisa y Julieta fueron dos margaritas,
pero tú fuiste un rojo clavel ensangrentado
que vino de la tierra dorada de Castilla
a dormir entre nieve y ciprerales castos.

Granada era tu lecho de muerte, Doña Juana,
los cipreses, tus cirios; la sierra, tu retablo.
Un retablo de nieve que mitigue tus ansias,
¡con el agua que pasa junto a ti! ¡La del Dauro!

Granada era tu lecho de muerte, Doña Juana,
la de las torres viejas y del jardín callado,
la de la yedra muerta sobre los muros rojos,
la de la niebla azul y el arrayán romántico.

Princesa enamorada y mal correspondida.
Clavel rojo en un valle profundo y desolado.
La tumba que te guarda rezuma tu tristeza
a través de los ojos que ha abierto sobre el mármol.
 
 
 
 
 
 
LLUVIA 

La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!
 
 
 
 

Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas,
pero mi senda se pierde
en el alma de la niebla.
La luz me troncha las alas
y el dolor de mi tristeza
va mojando los recuerdos
en la fuente de la idea.

Todas las rosas son blancas,
tan blancas como mi pena,
y no son las rosas blancas,
que ha nevado sobre ellas.
Antes tuvieron el iris.
También sobre el alma nieva.
La nieve del alma tiene
copos de besos y escenas
que se hundieron en la sombra
o en la luz del que las piensa.

La nieve cae de las rosas,
pero la del alma queda,
y la garra de los años
hace un sudario con ellas.

¿Se deshelará la nieve
cuando la muerte nos lleva?
¿O después habrá otra nieve
y otras rosas más perfectas?
¿Será la paz con nosotros
como Cristo nos enseña?
¿O nunca será posible
la solución del problema?

¿Y si el amor nos engaña?
¿Quién la vida nos alienta
si el crepúsculo nos hunde
en la verdadera ciencia
del Bien que quizá no exista,
y del Mal que late cerca?

¿Si la esperanza se apaga
y la Babel se comienza,
qué antorcha iluminará
los caminos en la Tierra?

¿Si el azul es un ensueño,
qué será de la inocencia?
¿Qué será del corazón
si el Amor no tiene flechas?

¿Y si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?
¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!
Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena.
 
 
 


30/11/15

ND EH...Poeta

 
 
“SEPTEMBRINOS DIAS…”
 
En algunos de estos
septembrinos días...
volverán a desplomarse
las secas hojas baldías
del iterativo calendario
que se desnuda sin pudor,
cayendo sobre el blando
tapiz enmudecido
que continuamente desconfía...
del corazón de la tierra
roja y enmohecida
por el húmedo y
contumaz dolor.
 
Y rodaran con el viento
y tiritaran frías…
y se bañaran con
las acuosas lágrimas
de la helada escarcha
que vierte y rocía…
escribiendo en el infinito
alegatos grisáceos
y otoñales poesías...
dando ancho paso
a la palidez del color.
 
En algunos de estos
septembrinos días…
volverán a desplomarse
sobre los recuerdos
que siempre me guían…
los versos descoloridos
que se desprenden sin causa
del melancólico y mustio amor…
“y yo seguiré buscando
en la caducidad otoñal…
una bella y linda flor”
 
 


 
 
“ESPERARE…”
 
Esperaré envuelto
en el blanco lienzo
sábana de la noche...
a que vuelva a salir
la fosforescía del día.
 
Esperaré encandilado
por los rayos del sol
espadas de amor...
a que la tarde de paso
a la lúgubre noche fría.
 
Esperaré… esperando
porque esperar es
el verbo que anda...
que camina...
por la noche…
por la tarde…
por el día.
 
Esperaré…
esperando
al verbo esperar…
al amor total...
conjugando
su entelequia.
 


 
 
Se lo lleve el viento...
 
Se lo lleva el viento…
herido…
escondido…
entre las formas de la vida.
 
Se lo lleva el viento…
cansado…
sufrido…
hundido en el sentimiento.
 
Se lo lleva el viento…
perdido…
asustado…
entre las ramas de la nada.
 
Al pensamiento…
se lo lleva el viento,
herido…
escondido…
cansado…
sufrido…
hundido…
y vuela como una pluma
a expensas de la soledad.
 
Ahí va mi pensamiento…
mecido por el viento,
cansado…
sufrido…
dolido…
sin pensamiento…
sin viento…
sin plumas…
sin necesidad…
si…
que se lo lleve el viento…
que más que realidad…
parece…
...eternidad…
 


 
 
“ESCRIBO…”
 Escribo... con el fino pincel
de mi atropellada boca
en tu aterciopelada piel
una musical copla...
 poema con tinta
de dulce miel.
 
Escribo notas saladas…
cosquillosas palabras
y efervescentes letras
que de mi lengua se escapan
y que sobre tu cuerpo papel…
forman ritmadas líneas
de un versado pentagrama
que nos hace estremecer.
 
Escribo... con el fino pincel
de mi atropellada boca…
letras de explosivas sensaciones
sobre tu aterciopelada piel…
escribo... sin tinta...
escribo...  sin papel.
 
 
 
 
“FASCINANTE MAGIA...”
 
“Continuamente intenté
que mis escasos conocimientos
se alimentaran y nutrieran
de esa fuente inagotable
foco energético de llama perfecta…
como hace ese centenario árbol
que se empuña a la tierra
absorbiendo del manantial
abundante y oculto de la existencia…”
 
“Continuamente pensé
que gracias a ello...
podría contener y vencer
a cualquier acontecimiento…
soporte puro y emocional
que a cualquier hombre…
pudiera mantener desarraigado
por una sentimental e indefensa
situación yuxtapuesta... imperfecta...
opuesta, severa o circunspecta…”
 
“Pero no… no... nadie...
nadie es capaz... por si solo
de afrontar las múltiples
y diversas contrariedades
que la vida nos presenta…
si no es con la generosa ayuda
de esa fascinante magia
de expresa destreza incierta…
que absorbe y bebe la sabiduría
de las raíces que algunas veces
el necesitado y hambriento amor…
a voraces dentelladas...
desentierra.”
 
 


 
 
“EN SU ROSTRO…”

En su rostro…
piel corteza de manzana
duerme el gesto del silencio
donde germinan y habitan
relajadas... rasgadas
las infinitas líneas...
del oculto amor.

En su rostro... sin rostro
aparecen los rasgos... sin rasgos
las semillas... sin semillas
de una linda y fragante flor.

En su rostro...
lindo lienzo del cielo...
bello espejo del sol.



Déjame que te diga…


Que mientras el sol
asoma su tímida cara
por mi ventana…
la noche esconde
su silencioso manto
entre los pliegues
de mi almohada.

 
Déjame que te diga…
Que entre la noche y el día
Converso con la madrugada…
y hay en mi mano una llama
que arde con ilusión…
por alumbrar el mañana.

 
Pásala…
que no se apague su flama.


 
 
“BAILEMOS EL TANGO…”




Bailemos el tango
intenso de la vida…
con la brevedad y pasión
que el amor merece...
agarrados del alma
mirada erguida…
entre los giros y pasos
que al sufrimiento enmudece.

Apretemos nalgas
piernas rítmicas como liras…
y con los mástiles brazos
que a la sinrazón envuelve…
trencemos ese tango
de largo sorbo amargo…
que la sutil y efímera realidad
tan breve nos ofrece.

Bailemos el tango
intenso de la vida…
amargo de tanto amor
y que de tanto amar…


se fortalece.

 
 
 La necesidad de la soledad…
 
Agradezco la necesidad
de estar en ocasiones
en la más absoluta soledad…


 
Agradezco la necesidad
que repentinamente me llega
y fuertemente me empapa
de la fuerza de la soledad.


 
Agradezco esa necesidad
porque fortalece mi pensamiento
y porque me curte los sentimientos
de razonamientos cercanos  a la claridad.


 
Solo en el aislamiento…
me lleno de la etérea universalidad
de las fuerzas exponenciales y de las reflexiones
y soluciones que vagan por la inmensidad.


 
Solo en el recogimiento…
mi mente abarca la posibilidad
de percibir las aleatorias soluciones
a los problemas que pasean entra la diversidad.


 
Solo en el retraimiento…
mi blando y necesitado corazón se nutre
de los sentimientos ocasionales que vagan
y se complementan con el resto de los ardores.


 
Por eso… agradezco esa necesidad
que irremediablemente me alcanza
y me desborda en la precipitación
de necesitar de la más callada soledad.

 
Por eso… agradezco esa necesidad
de imbuirme y purgarme en el universo
de la necesitada soledad…
de mi soledad…
de tu soledad…
participando con las fuerzas
que el amor total me proporciona
para seguir amando…
hasta la eternidad.

 
con el universo…
conmigo…
contigo…
y con ese amor total
que todo lo para…
y que todo lo mueve.
 

 
 
Autor: ND EH
 
Su Web:
 
 
 

 


18/11/15

ReltiH … Poeta Colombia

 
ALIMENTO LUJURIOSO
 
Irrigaré tu cuerpo
con lujuria de mis besos,
despacio, despacito...
con la cadencia 
de respiros perezosos,
rastreándote 
entre líneas vertebrales,
entre curvas
de rectos desbocamientos
y apetitos de erectos cimientos.
Tu pan, ¡¡está ahí!!
Mi comida sagrada,
alimento del averno de mi sexo,
sustancia que envenena el alma
y purifica los gemidos 
de mi aliento.
Copyright © 2009 Derechos Reservados
 
 Ella y Él
 
Ella es chiquita
Y tiene de corona
un collar de cabellos
amarillentos;
apretado entre la soledad
y la tristeza.
 
Él, despacioso,
lleva barro en sus pies
y en su cabeza
cuelga la desgracia
de no tener mañanas
soleadas.
 
Ella tiene ojos
de mirada húmeda,
donde brilla
el vuelo del llorar.
Él, no sabe de miradas
de esperanzas
y llora cada vez
que no puede volar.
 
Ella pasea en su barcaza
de añoranzas
rastreando indicios
de desilusión.
Y él espera en la orilla
de los sueños
añorando ilusiones escritas
en un barquito de papel.
 
¡Da tanto amor
sentirlos aquí,
de la mano...!
Sorteando las cascadas
del profundo silencio.
 
Son tan felices en su desdicha
no entendible de amor,
son tan desdichados
por no saber qué significa el amor,
son tan afortunados
por no saber qué significa el amor.
 
Benditos sean por no sentir
nada especial por el odio,
por reír mientras
no se sabe qué es sufrir,
por reír sin saber
que la felicidad existe,
por ser felices sin saberlo
y sin quererlo,
por ahogarse en la limosna
de la inocencia,
por sentir nada más,
que sentimientos verdaderos.
 
¡Cuánta envidia sienten
los pensamientos...!
Ella Alma y él Corazón.
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DECISIÓN
 
No tenía una promesa,
no sabía qué prometer.
Y llegaste tú
con ese júbilo puro
en el pecho,
ofreciéndome amor.

Todo era tan endeble…
tan improbable,
y llegaste tú
con los brazos abiertos,
ofreciéndome regocijos de amor.
 
Todo era tan opaco,
todo era tan incierto,
y llegaste tú
con la claridad en los labios,
diciéndome amores.
 
Nunca quise hacer promesas,
nunca quise prometerte nada,
porque -pero- el amor
es una ofrenda sin olvidos.
Y yo, no encuentro escusas
para no ofrecerte
mi destino. 
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