20/10/10

Boris Risco...Sus Poemas

 

Orgasmo en la Orilla

Cuando sube la marea
Y el bajel de mis deseos
Se asoma por tus playas
Salpicando cada tramo

De tu piel libidinosa.
Me empalago de lujuria,
Naufragamos sin saberlo
En caricias licenciosas,

profanamos uno a uno
soterrados recovecos
de pieles agitadas
por la furia de las olas.

Olas que nos mecen
en un vaivén que deja
en el eco de su música
el gemir de nuestras almas .

Sublimadas contorsiones
que se esfuman y me legan
un sabor de sal y nácar
impregnado entre los labios.

 
 

Contigo...
 

Contigo …

Las sombras se convierten
en total algarabía,
Las horas que trascurren,
me arrullan en su hechizo,
titilan mis pupilas,
y una simple frase
que sale de tus labios
me lleva hasta la gloria.
El mundo ahora duerme,
la noche es solo nuestra.
Tus besos me devuelven
sabores olvidados,
Gustillo de miel pura
que solo tú destilas.
El alba roza suave
mi piel emborronada,
Mis manos yacientes
se aferran a tu espalda
Despierto y no te tengo…
tan solo eres la brisa
que se va con la alborada.

 

De paso por el Presbítero Maestro...

En la soledad de tus callejuelas
Se esconde un hálito de sombras
Sombras de una historia que se pierde
Sombras que se escabullen
en las humaradas del olvido.

Olvido que bien alberga
En su seno prominente
Al clero, condes y presidentes.

Panteón, tú que hiciste,
de la muerte una cultura
Ya sea en nichos
o lujosas sepulturas.

Del tiempo hoy tu haces mofa
¡Desafiante paradoja¡
mil esculturas que imperan,
ornamentan tu lamento,

mientras yo dejo mis pasos
cadavéricos, siniestros
acompasando el ritmo
de esas estatuas podridas.

 

Un Orgasmo Espectral

Un libro de poemas
se pierde entre las sábanas,
escucho a lo lejos
el susurro de Boccelli
y las olas que revientan.

La puerta se abre apenas,
te acercas y me tomas
cual íncubo feroz.

Hipnos confabula
con los silencios de mi alcoba,
silencios que guardan
mil voces macabras
silencios burlones
que remedan los ecos
de mis gemidos dormidos.

Escatológica escena,
Una suave brisa que acaricia
Un orgasmo que desborda
Entre tu piel y la mía
En un rincón vencida,
Contempla la muerte misma,
y trama otra felonía.


 
Opus Dei ¿Divina Ley?

Son dos manos que se juntan,
dos labios que al rozar rebosan
aliento de lujuria y de deseo.
Dos muchachos que se entregan
Que se tocan, que se aman.

Son dos niños, puros, castos,
Extasiados a lo sumo
Se empalagan uno al otro
Del almíbar de sus cuerpos.

Entrelazando los ecos
de sus gemidos espontáneos.
Tras un visillo a medias corrido
Los observa el capellán.
Los novicios ni se inmutan
de su mórbido expectante.

La envidia lo corroe,
el clérigo se acaricia,
sus trémulas manos frotan,
la flacidez que es muy rebelde.
¡Tal vigor es su codicia!

Las criaturas son golpeadas,
torturadas, cercenadas.
Han infringido la ley
del majestuoso Opus Dei

Un collarín les han puesto
entre el muslo y la entrepierna
gota a gota van sangrando
a merced de su cilicio.

Uno de ellos ha caído,
enfermo, en cama y con fiebre,
en su delirio percibe:
Un ángel que lo recibe…

El otro mira y contiene
las lagrimas que ya no tiene.
Con pasión un beso estampa
en los labios mortecinos
del amigo que se le va…

Esta escena la contempla,
enmarcada de “pan de oro”,
la mirada socarrona
de la foto de Escrivá.


 
 
Loa a José Torres de Vidaurre

Los limeños hoy se olvidan
de sus historias y encantos
nadie escribe, Lima muere
sumida en humo y espanto.

¿Dónde está ese romancero
Con su pluma prodigiosa
Que hace elegía a Tirifilo
Y da loor a Santa Rosa?

¿Dónde está ese muchachito
Que escribió con frenesí
Una oda a la Tierra de Martí

En la Cuba jubilante.
dejaste tu paso errante
apoyaste a los isleños
con tu espíritu febril.
Martinez Villena te dedica
Su Mensaje Lírico Civil.

Abandonaste América,
Rumbo a la Península Ibérica.
Bellas cátedras
Fueron tu vino y tu pan.
¡Las bebiste como ninguno!
Mereciendo elogios
De Don Miguel de Unamuno
Y Ramón del Valle Inclán.

Lima te extraña, Poeta,
Señor de talla elegante,
Que sacabas adelante
La criolla tradición.

Romances muy sonados
Ha donado este gallardo
a la Huachafa Palangana
y al Bandolero Luis Pardo.

Resaltaste al mas valiente
Desdeñando al vil cobarde.
¡Vamos!. Démosle loa
a José Torres de Vidaurre.

 

¿Por qué lloro?

¿ Por qué lloras?

Lloro,

Porque tu indiferencia me duele.

Lloro,

Porque no terminaré el libro de poemas.

Lloro,

Porque reír no puedo al saberte ajeno.

Lloro,

Porque soy cobarde.

Lloro,

Porque ya no te veo en el rostro de cada niño.

Lloro,

Porque ya no me amas.

Lloro,

Porque ni Machado ni Becker alivian mi pena.

Lloro,

Porque no existe poema que sopese tu ausencia.

Lloro,

Porque te extraño, aunque no lo demuestro.

Lloro,

Porque mi madre no entiende lo que sufre mi alma.

Lloro,

Porque mi padre se fue un lunes de madrugada.

Lloro,

Al escuchar el llanto del hijo que no he de tener.

Lloro,

Porque soy homosexual.

Lloro,

Porque serán veintiocho los que cumpla en mayo.

Lloro,

Porque he fracasado.

Lloro,

Porque anhelo ser sacerdote.

Lloro,

Porque no hago nada por conseguirlo.

Y a fín de cuentas,

Lloro,

Porque llorando mitigo las penas que azotan mi espíritu.


 
Atracción

 
La atracción no es esquiva

entre seres moribundos.

Dos almas se encuentran

en el hades del otoño.

Otoño de vidas, otoño dormido

en silencios profundos

Corazones de piedra

de piedra viva y sempiterna

vibrantes desde el tuétano,

corazones enternecidos

al margen de la nada.

Tu mirada y la mía

un cómplice entusiasmo.

Entre efímeros tragos

de ese alcohol deidoso.

Puedo escuchar las voces

de un cantar desesperado

que emana tu alma sedienta

por rozar aquel cáliz

de sangre, de esperma y de hiel



Boris Risco