30/6/11

La tarde escucha


La tarde escucha, atenta, los sonidos
de la calma, silente y abotargada.
Sólo la agitación del mar, espejo de su alma,
acompaña sus vacilantes y ciegos pasos.
Hasta sus labios se estrellan las finas partículas
salinas que, con movimiento autómata,
rechaza con el dorso de su convulsa mano.
El acantilado está a sus pies
devorando, soberbio, las olas insolentes
que, con tenaz
y energúmeno vaivén,
lamen su negra pared agrietada,
una y otra vez.
El cielo, negro –amenazante-
es reflejado en las oscuras aguas,
salpicadas del bullir de la espuma
en los rompientes.
Sus ojos, hundidos en su cara demacrada,
apenas cambian la postura, no miran, no ven;
no quieren ni ver dónde está su tumba.


(Del poemario "De luz y tinieblas")

Les dejo su Web para que lo visiten