28/7/11

Costumbre



Te esperé el primer día
en un paisaje lleno de ti,
pensaba en lo que dirías
en aquella primera tarde,
que era más agonía que alegría.

Después, otra y otra tarde,
de todas mis tardes te adueñaste,
de mis noches y de mis auroras,
de mis alegrías, de mis versos,
de mi espacio y de mi tiempo.

Como al sol de la mañana
a ti me fui acostumbrando,
era tan tuyo todo lo mío...
A ratos me sentí más tú que yo,
entre claro y oscuro
se perdió la diferencia
y ya no extraño tu presencia.


Les dejo su Web, un rinconcito lleno de belleza para el alma.