8/10/14

Permanencia



Sopla, viento, sopla y arrasa, que también de ti

Saco conciencia.
En tu furia
Mido mis fuerzas. Dóblame si puedes, y túmbame,
Mi sostén es de acero.
Yo estoy sobre la línea de las cosas
Que no murieron nunca.
Mi raíz emerge
Desde el primer asomo del comienzo,
Y brota y ensancha, y fructifica, y siembra,
Hasta el negado fin del infinito.
Brioso y perverso y desafiante y ciego,
No borrarás la luz de mi paisaje,
Ni el aroma del tiempo que me quiere.
El canto de los pájaros
Ha de prender corolas de colores, siempre,
Y un recuerdo de nido
Entibiará mis ramas.
La luna te cortará las carnes para verme.
Estoy sobre el regazo de la tierra,
Bajo la cóncava mirada azul,
Con mi sabida sangre,
A un murmullo
Del agua.
Suéltate, desorbitado, atronador, deshecho,
Por la ladera fácil,
A querer romperme los oídos;
Yo escucho con el corazón.
Búscame, azota mi pensativa hora de preguntas,
Castígame el silencio, enfríame las manos,
Succióname la savia.
Fatigarás tu furia hasta que caigas.
Todos nosotros te derrotaremos; la gota de agua,
El anuncio del pájaro
Sobre la primavera,
La sonrisa del niño, y la sencilla
Calma de existencia.
Raíz de tempestad, barre las caídas hojas,
Y la inclinada brotación de miedo.
Tu voluntad altiva de torcerme


No quebrará mi línea,
Respiro con las cosas que no murieron nunca.
Soy de mí misma,
Indestructible, mía, en vertical esencia,
Y permanezco.


Autor: Matilde Alba Swann